LA ESKINA global , periodico cultural

domingo, 30 de marzo de 2025

LA ESKINA global número 145

 LA ESKINA global ISSN 1900 – 4168

No.145 noviembre de 2024, laeskinavirtual@gmail.com; http//bloglaeskinavirtual.blogspot.com; WWW.ELLIBROTOTAL.COM; Bucaramanga; LA ESKINA:: Gloria Inés Ramírez M. (diagramación y diseño); Claudio Anaya Lizarazo (edición y dirección).

©Reserva de derechos de autor. Las opiniones expresadas en los artículos de esta edición son responsabilidad de sus autores.


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ORLANDO SERRANO GIRALDO

El martes 29 de octubre de 2024, se llevó a cabo la tertulia MEMORIAS VIVAS, dirigida por Francisco Centeno, en LA CASA DEL LIBRO TOTAL. En ella, como homenaje, se realizó una entrevista en extenso a Orlando Serrano Giraldo, en la cual nos habló de las singularidades que han conformado su vida.

Hoy, LA ESKINA global, quiere complementar ese testimonio vital de uno de nuestros más importantes intelectuales y gestores culturales, con esta pintoresca crónica extraída de internet, de la página de la Fundación Armonía; esperamos que la disfruten.

Mucho se puede decir de Orlando, como sociólogo, como gestor cultural, como librero, como músico, como investigador, como amigo. A él le debe Santander anotaciones importantes, como el dueto Pioresnada, con José María Navas, hermano de Pablus Gallinazo, el grupo Cuerdas Folclóricas de Santander, el dueto con Néstor Cáceres, y Gastralgia con el gordo Albertico Bautista, el Trío Terruño, con Pocho Oviedo y Toño Franco, el quinteto Los Estropajos, el dueto con Adrián Manrique; su participación como jurado en certámenes nacionales, entre ellas el Mono Núñez; documentos –editados y sin editar- como “Entre guabinas y torbellinos”, “Colombia, país de regiones” . “Colombia de fiesta” (capítulo del festival de Vélez), “Compilación Luis A. Calvo”, “Diccionario del habla regional” en tres tomos, el documento sobre la Rondalla Bumanguesa, textos en la revista Credencial, Vanguardia Liberal, revista Anaconda; su gestión en el Festival de Duetos de Floridablanca, el Festival Luis A. Calvo, el Festival de Tríos de Pinchote.

Orlando “Comején” Serrano Giraldo nació el 27 de agosto de 1950 en el barrio Alarcón, en una familia de seis hermanos. Su mamá, Alcira, liberal, y su papá, Juan de Dios (Juan del Diablo, le decían los amigos), godo ancestral. De su entorno familiar recibió mucho de lo que es hoy (hablando de su formación personal y otros detalles). Uno de sus tíos, Héctor Giraldo, el de la tipografía Bolívar, fallecido hace poco, le enseñó todo lo que sabe de impresión. Jamás alguien pudo verlo de mal genio. Tenía once impresoras, quince hijos y tres casas: dormía en una, almorzaba en otra y comía en otra; las tres con los mismos muebles, y los renovaba al mismo tiempo, para no complicarse.

Su mamá era una vieja festiva, y su papá también, pero con principios distintos. Juan era el tiplista acompañante de Ramón Badillo, el de Tardes de invierno, de la vereda de Cuzamán, en Lebrija, y acostaba a Orlando debajo de su silla mientras tocaba. Nunca le prohibió aprender a tocar, pero se notaba la presión para que no lo hiciera. Juan peleaba mucho con Alcira. Decía que ella no le creía; por ejemplo, una vez amaneció por fuera de la casa un día de la madre, y ella no le creyó que hubiera estado toda la noche consiguiéndole a la Rondalla Bumanguesa para llevarle serenata. Juan nunca pudo entender a las mujeres: otra vez llegó amanecido y Alcira le armó cantaleta; él protestó: “Pero entonces quien entiende a las mujeres, la una brava porque llego, y la otra porque me vengo…”

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Orlando fue un niño normal, salvo que su familia no lo sabía. Hijo único durante cuatro años, fue declarado inválido por dos características; la primera, su acromatopsia; no ve los colores, ve sólo en blanco y negro (pero se la pasa dando charlas acerca del color en la obra del maestro Acuña); la segunda es su miopía: una vez casi mata a un tío de una patada dizque porque no lo vio. Lo metieron al Divino Niño con la condición de que no lo pusieran a hacer nada; nunca jugó pepas, ni trompo, ni nada; se la pasaba jugando solo y oyendo radio todo el día, hasta que descubrieron que era normal y sus papás aprovecharon para agarrarlo a fuete. 

Orlando dice que lo de “Comején” es por el negocio de maderas de su papá, pero acerca de esto hay un argumento más consistente: los muebles de su casa eran de muy buena calidad; había tres comedores y sillas para 94 personas. Cuando su mamá se quedó sola, se pasó a un apartamento y Orlando le cayó a los muebles y los volvió tiples. Lo único que se salvó fue la cama de su mamá, porque la hubiera dejado durmiendo en el suelo si a ella no se le ocurre ponerle tranca a la puerta. De la última madera hicieron catorce tiples (uno lo tiene Jairo Arenas); Rodrigo Álvarez hizo un asado para escoger el mejor de los catorce. El ganador salió del cabecero de la cama del abuelo, de la sala y del bifé. Su mamá se lo iba a quitar porque –por razones más que justas- decía que era suyo.

Se sabe que de la puerta de una iglesia sacó tres tiples y un cencerro, y con el Mono Cruz le echaron serrucho a un piano Brokner para construir dos tiples. Es más, hay pruebas de que los ojos y los dientes le brillan de manera sospechosa cuando ve madera fina en casa de algún anfitrión ocasional.

Orlando es, como su tío, ejemplo de serenidad en momentos difíciles, y así lo confirman sus salidas verbales. Cuando se han cometido errores en una presentación, a las caras largas de sus compañeros y las recriminaciones mutuas, él manifiesta tranquilo: “hubiera podido ser peor”. Al reclamo de una gran amiga nuestra cuando le reprochó preguntándole que si no se cansaba de tomar, él respondió: “Y qué me voy a cansar, ¿no ve que ahora jarto sentado?”. Amigo de los episodios cortos en cuestiones femeninas, alguna vez le llegaron a una reunión cuatro novias al tiempo; en medio de la angustia general, él se plantó frente a las cuatro y les grito atacado de risa: “¡Viejas montoneras!”

Casado tres veces, sin contar episodios cortos, tiene tres hijos: dos mujeres y una fotocopia. Olga Cecilia, periodista, quien lo hizo abuelo hoy en Australia; Liliana está en Ibagué terminando Biología Pura, y Juan Diego, la fotocopia, estudia historia en la UIS, y en lo único que no es idéntico a su papá es en la edad.

A Orlando se debe su trabajo pertinaz por cambiar del tiple su imagen de instrumento de entrecasa. La Semana del tiple, su propuesta más importante, nació en Vélez en 1984, y su estructura contiene actividades como foros, ciclos de conferencias, exposiciones, ergonomía, técnica, acústica. En fin, ha jodido tanto con el tiple, que la gente terminó diciendo que éste Orlando sí es mucho tiple...

LA ESKINA global proyecto cultural y educativo.

Edición y dirección: Claudio Anaya Lizarazo.
Diseño y diagramación: Gloria Inés Ramírez Montañez
Bucaramanga, Colombia.
LA ESKINA global es un proyecto cultural de distribución gratuita.

domingo, 23 de marzo de 2025

LA ESKINA global N° 144

 LA ESKINA global ISSN 1900 – 4168

No.144 octubre de 2024, laeskinavirtual@gmail.com; http//bloglaeskinavirtual.blogspot.com; WWW.ELLIBROTOTAL.COM; Bucaramanga; LA ESKINA:: Gloria Inés Ramírez M. (diagramación y diseño); Claudio Anaya Lizarazo (edición y dirección).

©Reserva de derechos de autor. Las opiniones expresadas en los artículos de esta edición son responsabilidad de sus autores.


PÁGINA 1

NATALIA LONDOÑO LIZARAZO

Tardío

En la vida lo único que aprendí rápido fue a leer y a decir
mentiras.
A los cinco años leía de corrido
y decía mentiras blancas y sin remordimientos,
se atropellaban una tras otra
hasta culminar en mi boca.

Aprendí a leer en la colección de cuentos clásicos amarillos
de la cual hoy desconozco su nombre,
pero recuerdo nítidamente que por aquel entonces creía
que eran cien
cuando en realidad son cuarenta, y no vienen dentro de
un cofre del tesoro.

El resto ha sido tardío.
A partir de los treinta todo comenzó a ocurrir:
aprendí a sonreír
a sentirme bella
a levantarme a deshoras a
cocinar con amor.

Ahora las mentiras se han vuelto poemas,
tal como lo predijo Pessoa
y la lectura sigue siendo
faro indefectible
señal de vida
                  ahondamiento de lo tardío.

                                                                       (de Transgresiones)

Natalia Londoño L. Nació en Bucaramanga. Ejerce la poesía i la docencia, es tallerista y gestora cultural.

(Bucaramanga, Colombia, 1986). Estudió licenciatura en Español y Literatura en la UIS y tiene una especialización en gestión educativa de la UDES. Fue integrante del “grupo literario Umpalá”; actualmente es cofundadora i activista del Colectivo Cultural de Mujeres Poetas en Santander “COLECTIVO SIE7E”.

Ha publicado dos poemarios: Días distintos (2009) y Trasgresiones (2023).

Sus poemas están en numerosas revistas físicas digitales y antologías, entre ellas: "vanguardia liberal", revista de " Humanidades de la UIS", revista "Prometo", Revista "Puesto de Combate", Antología "Suma y Resta poética", revista "Norte- Sur" antología de "poemas de guerra", antología "la voz alucinada" por mencionar algunos. Ha sido invitada al Festival Internacional de poesía de Medellín en Bucaramanga, al Festival Internacional de poesía Bucaramanga, entre otros. Se encuentra trabajando en su segundo poemario Voces de fuego.

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De la carta al encuentro

un segundo,
una eternidad,
la certeza de lo previo,
lo continuo del ritual:
rarezas cotidianas.

Entre los dedos tengo la suavidad de piel,
aquella sustancia táctil
que se te enreda en la garganta,
la primera sílaba de tu vequia signora
y
grabado en el aire
la memoria guarda
tus besos de anfibio,
hechos fósforo,
sal.

(de Días distintos)

____________________________________

Natalia Londoño L Dirigió la investigación con jóvenes del SRPA: Sistema de Responsabilidad Penal de Adolescentes de Bucaramanga, y es la compiladora del Primer Diccionario Ilustrado de Parlache Búcaro (2023).

Ha participado en:

-Festival Internacional de poesía de Medellín en Bucaramanga (2009)

-Festival Internacional de Poesía de Bucaramanga años 2014, 2015 y 2019

-X Festival Iberoamericano de poesía de Fusagasugá (2023)

-Festival Internacional de Poesía y Vino en Colchagua, Chile (2023);

-XXIII Festival Internacional de Poesía de Cali (2023)

-XXX Festival Internacional de Mujeres Poetas de Cereté (2023).

-Fue autora invitada en 2023 al acto conmemorativo de las Cariátides, organizado por la Corte Suprema de Justicia de Colombia y la Alcaldía de Bucaramanga.

-Es tallerista de literatura del IMCT para el programa LEO.

LA ESKINA global proyecto cultural y educativo.

Edición y dirección: Claudio Anaya Lizarazo.
Diseño y diagramación: Gloria Inés Ramírez Montañez
Bucaramanga, Colombia.
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domingo, 16 de marzo de 2025

LA ESKINA global 143

 LA ESKINA global ISSN 1900 – 4168

No.143 septiembre de 2024, laeskinavirtual@gmail.com; http//bloglaeskinavirtual.blogspot.com; WWW.ELLIBROTOTAL.COM; Bucaramanga; LA ESKINA:: Gloria Inés Ramírez M. (diagramación y diseño); Claudio Anaya Lizarazo (edición y dirección).

©Reserva de derechos de autor. Las opiniones expresadas en los artículos de esta edición son responsabilidad de sus autores.

PÁGINA 1
DEYBI JULIÁN AFANADOR
MI TRAYECTORIA COMO ARTISTA Y TIPLISTA

Raíces y primeros pasos:

Mi conexión con el tiple viene de familia. Mi bisabuelo lo interpretaba con maestría hasta sus 85 años y vivió hasta los 91, dejando en mí una semilla musical que germinó desde muy joven.

En 2010 inicié mi camino en la música, explorando y aprendiendo diferentes instrumentos, lo que me llevó a participar en agrupaciones folclóricas y a profundizar en la riqueza del folclore colombiano. Cursé mis estudios en el Colegio Gabriel García Márquez de Floridablanca, en el barrio Bucarica, donde recibí una influencia positiva de mis profesores, lo que fortaleció mi vocación artística. Actualmente, continúo mi formación en la Universidad Industrial de Santander (UIS).

Consolidación en el folclore y la dirección musical:
-Durante más de seis años fui director musical de “GUIFOS” (Grupo de Integración Folclórica de Santander).
-En 2012 formé parte del “grupo Macaregua”, como bailarín, explorando la danza en sus aspectos complementarios a mi carrera musical.
-He dirigido varios grupos folclóricos de adultos mayores, promoviendo la música tradicional en distintas generaciones.
-Como formador en la Provincia de García Rovira, trabajé en San Miguel durante dos años, enseñando música en 11 veredas, con énfasis en cuerdas pulsadas y frotadas, danza, banda y papayera.
-En Florián, Santander, me desempeñé como instructor de cuerdas, ampliando mi labor pedagógica.
-Fui profesor de música en diversas instituciones como la “Corporación Arte Público”, “Academia KALU” y la “Corporación Patrimonio y Cultura”, entre 2019 y 2020.
-Me desempeñé como terapeuta musical en “Neuro Avanzar” (2019-2020).

Premios y reconocimientos:
FOTO TOMADA DE INTERNET

-Revelación del requinto – Festival Nacional del Requinto y la Guabina, Bolívar (2012).

-Creador y gestor cultural – Santander (2014).
-Premio al mejor director musical – Festival Nacional del Torbellino, Tabio (2015).
-Campeón mejor tiple melódico – Festival Nacional del Tiple y la Guabina, Vélez (2014, 2015, 2016 y 2022).
-Primer puesto en interpretación de grupos musicales – Anapoima, Cundinamarca y Villavicencio (2017).
-Primer puesto Concurso de música campesina Eloy Correa – San José de Miranda (2023) con la agrupación “Vibra Carranguera”.
-Segundo puesto Concurso de Música Carranguera A 4 Palos – Santa Bárbara, Santander (2023) con la agrupación “Los Reperdidos”.
-Segundo puesto XXIII Festival de Música Campesina – Floridablanca, Santander.
-Premio a Mejor Grupo Folclórico en el Festival del Requinto y la Guabina, Bolívar (2022).
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Experiencia en festivales y relevancia nacional:
-He participado en el Reinado del Folclore en dos ocasiones como preparador y acompañante musical de las candidatas.
-También acompañé a dos candidatas en el Reinado Niña Folclore Colombia, en Santa Marta.
-Fui jurado del Festival de Música Campesina "El Lache de Oro" en Jericó, Boyacá (2022).
-Jurado del Concurso de Música Andina Colombiana Hermanos Torres en Málaga, Santander (2023).
-Jurado del Desfile Magno de Carrozas del Gran Carnaval del Oriente Colombiano (2023).
-Representé a Santander en FONTUR en dos versiones del evento.
-En 2023, participé en el Primer Encuentro Mundial de Culturas Populares en Cali, llevando la riqueza de nuestra música a un escenario internacional.
-Director musical en La Noche de Gala y El Tiple, La Identidad Nacional y La Música para Todos.
-Director musical de “La Tropa” Son en la gira internacional en Gales, Reino Unido (julio-agosto 2023).
-En 2023, con el “grupo Pedregal”, viajé a Caramanta, Antioquia, donde interactuamos activamente con la comunidad indígena Emberá. Allí interpretamos música y enseñamos la elaboración de un instrumento de viento de origen santandereano llamado flauta de pico de caña de Castilla.

Proyección internacional y exploración musical:
-En 2022, viajé a Europa y participé en varios festivales en Francia, Italia, Holanda y Gales (Reino Unido), representando la música colombiana en escenarios internacionales.

-He viajado por Colombia, llevando mi música a lugares como Aguadas (Caldas), Otanche (Boyacá), Tabio (Cundinamarca), Tenjo (Cundinamarca), Nobsa (Boyacá), El Espinal (Tolima), Ibagué, Cali, Buenaventura, Plato (Magdalena), Sabana de Torres, Tona (Santander), Capitanejo y Málaga (Santander).
-Como multiinstrumentista, interpreto más de 32 instrumentos folclóricos andino-colombianos y afrocaribeños.
-Integro “Chicamox Trío”, un ensamble de guitarra, tiple y saxofón soprano, así como el dueto “Alma Colombiana”.
-Actualmente estoy conformando un grupo de boleros y vals, explorando la música vocal de cuerdas.
-En el ámbito andino, formo parte del ¡grupo Ikarawaira”, donde me desempeño como cuerdista, interpretando bajo, violín, tiple y guitarra.
-También soy compositor de música, explorando nuevas creaciones dentro del folclore y otros géneros.
-He compartido escenario con grandes exponentes de la música colombiana, como Totó la Momposina, Walter Silva, Herencia de Timbiquí, Los Hermanos López, Los Hermanos Tejada, Dueto Silva y Villalba (hijos), Ramito Pilonieta, Maia y Dueto Los Hermanos Monroy.

Presente y futuro:

-Actualmente, formo parte de “La Tropa Son”, “Tiple Vive”, “Pedregal”, “Chicamox Trío”, “Ikarawaira” y el “dueto Alma Colombiana”.

-Planeo grabar mi primer sencillo este año y fortalecer mi presencia en redes sociales, usando herramientas de inteligencia artificial para la creación y promoción musical.
-Mi objetivo es consolidarme como músico, llevando la música tradicional a nuevas audiencias, explorar diferentes lenguajes musicales y vivir plenamente de mi arte, combinando mi pasión con iniciativas culturales y creativas.

(texto biográfico solicitado al artista)

Enlaces  en youtube

https://youtu.be/aJeC3imIy_E?si=DBzf0_1jJHuOwMlT

https://youtu.be/Zaq3stAI6QQ?si=kTzh7Vj-uUJzYHZw

https://youtu.be/KCcSErBdywo?si=UsTbqPjle-_luqIe

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miércoles, 18 de septiembre de 2024

LA ESKINA global N° 142

 LA ESKINA global ISSN 1900 – 4168

No.142 agosto de 2024, laeskinavirtual@gmail.com; http//bloglaeskinavirtual.blogspot.com; WWW.ELLIBROTOTAL.COM; Bucaramanga; LA ESKINA:: Gloria Inés Ramírez M. (diagramación y diseño); Claudio Anaya Lizarazo (edición y dirección).

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PÁGINA 1

Desde mi vieja Remington, No.24

comentario a la novela Los infiernos del jerarca Brown, del escritor santandereano Pedro Gómez Valderrama; Primera Edición: Fundación Simón y Lola Guberek, 1984; Cuarta Edición: Pijao Editores-Caza de Libros, 2008. Vol.211; Colección 50 novelas colombianas y una pintada)

Los tres infiernos del jerarca

Por Claudio Anaya Lizarazo

El primer infierno fue la segregación i la miseria que Brown, de niño, i su familia, sufrieron en Chicago, su ciudad natal en Estados unidos, hacia finales del Siglo XIX, i que siendo él un púber, propiciaron su fuga del país, escondido en las bodegas de un barco. El segundo infierno lo vivió en las entrañas del barco en el que trabajó durante varios años como palero, alimentando esas calderas, en condiciones de semiprisionero o esclavo. El tercer infierno se presentó en la mortal i aberrante situación en que se encontraban los recolectores del caucho, debido a la explotación ejecutada en las selvas del Amazonas, por la Casa Arana i sus socios ingleses, empresa de la cual, él, Brown, participó en calidad de funcionario, como uno de los numerosos hombres de confianza que se necesitaba para mantener ese craso imperio; tragedia que no obstante parecer ajena, una vez desmontada la máquina del crimen i anestesiada parcialmente la memoria colectiva por el paso del tiempo, termina por alcanzarlo. I es lo que nos hace posible hablar de un cuarto infierno, el infierno de escapar de un recuerdo de muerte, originado en una alucinante realidad de pesadilla, en la cual tomó parte en el ejercicio de la crueldad aplicada a seres humanos indefensos e ingenuos, cuyos fantasmas, (no lo dice Brown, pero se puede inferir de la naturaleza humana), lo persiguen; de lo cual quiere liberarse, quizá de manera instintiva, expulsando lo que lo acosa desde adentro, quiere huir, además, del infierno de querer contar su vida convirtiéndose en relato, de querer dejar su testimonio i todo lo que vio i vivió, i no poder hacerlo, quizá por no saber hacerlo, por contar sólo con la palabra hablada que es movible i mutante i que muy posiblemente despertaba su desconfianza, i tener que buscar a un escritor para contarle su vida i dejarla en sus manos a merced de sus relativos i desconocidos: criterio, interés i tiempo; aunque Pedro Gómez Valderrama nos deja un retrato del desprendido carácter de Brown i del fugaz paso de un día por su estudio, queda la posibilidad de la esperanza humana en Brown, la de ver la obra de su vida realizada por un escritor, la de saber si su relato interesa a alguien, quizá, la de algún día ver ese libro en sus manos, i sentir en ese momento, como si su viejo cuerpo estuviera hecho de letras; de ahí para allá, la incertidumbre, el infierno de la incertidumbre… esperando quizá, poder leer ese libro, esa historia, como si se tratara de la vida de otra persona…

Aunque la historia es ciencia i disciplina de debate, por cuanto está constituida por varias escuelas o tendencias, cada una de éstas, con sus firmes postulados i concepciones que van desde la historia cronológica a la historia interpretativa que se apoya en disciplinas como la sociología, la filosofía, entre otras, se debe tener en cuenta hasta dónde estas prácticas académicas i disciplinarias, en la narración e interpretación de los hechos históricos, imponen o no imponen una ideología, que puede alterar la esencia de los hechos fácticos. Luego, la historia como algunas ciencias, puede comportar una amplia zona ambigua, susceptible de ser revisada i comprobada. Debe tenerse en cuenta también, los cambiantes criterios de las sociedades, con la marcha de los tiempos. No quiero dejar la idea de que todo este terreno, movible i posiblemente ambivalente, nos interna en la inconsistencia, pues el testimonio i la voluntad de decir, de contar, de narrar las experiencias humanas, tiene la poderosa coherencia de la mirada, i la mirada es la conciencia.
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 El testimonio que rinde una persona mayor, la historia de su vida, es el relato del recuerdo de sus vivencias, el ejercicio de reconstruir los hechos i situaciones que constituyeron su vida, i para contar debe de antemano llenar los vacíos o saltar los periodos de los cuales no guarda memoria, o hacer empalmes i fusiones de situaciones que en realidad no fueron continuas; en este ejercicio de recordar, viene en su auxilio el sueño que es nuestra otra vida o nuestra otra memoria; no el sueño del dormir sino los sueños i los ideales que nos orientaron i guiaron, i que influyeron directamente en nuestra realidad al momento de suceder i que de alguna manera i en cierto índice, marcaron o modificaron nuestra percepción de la realidad, para al final ofrecer un relato, un testimonio que se basa en lo real vivido, pero es ficción en la medida en que el recuerdo se funde con lo soñado, i termina formando parte fundamental de él, ya que una vida se narra a través del recuerdo que tenemos de ella, i en el relato del recuerdo se mezclan los hechos, la memoria de esos hechos alterada por los ideales simbólicos i los mitos ocultos en los sustratos de nuestra subjetividad, i muchas otras influencias que nos llevan a acercarnos a lo que es considerado literatura, el desarrollo de la historia personal i la historia colectiva, en fin, el desarrollo de la historia, que según el maestro Pedro Gómez Valderrama, es ejercer el oficio de la historia para crear realidades posibles o para reconstruir ruinas históricas.

Así, vemos que la literatura es ficción, pero no una ficción como un objeto más agregado al mundo, sino ficción que representa la vida i nos ayuda a entenderla. Por eso, en Los infiernos del jerarca Brown, el relato que Brown hace al escritor para que escriba i cuente su vida, no hubiera pasado de ser un relato más sobre la inhumana explotación cauchera en la triste época del imperio comercial de la sociedad entre la Casa Arana i sus socios ingleses, (desafortunado episodio histórico magistralmente narrado por José Eustasio Rivera en una de las obras cumbre de la literatura hispanoamericana, titulada La vorágine), si no fuera porque a este relato del Jerarca Brown, que como muchos otros relatos de quienes vivieron el infierno i que se agotan en lo genérico, Pedro Gómez Valderrama no lo hubiera intercalado con fragmentos históricos de documentos oficiales i de medios públicos como reportajes de la prensa de la época (primeros años del Siglo XX), consolidando así una estructura entre la ficción, el testimonio i la historia, entre los datos del recuerdo i los datos de la investigación, aportando con esto al relato la certeza de una situación social i política de horror que nos transporta a un ámbito alucinatorio, pues las notas de prensa i de documentos oficiales, i los archivos de primeras fuentes, obran como anclajes que sustentan i avalan el singular testimonio de Brown; i ante nuestra sorpresa se alza la visión de uno de los incontables infiernos por los que ha tenido que transitar la humanidad en favor de la “civilización material”; es cuando recordamos las desesperanzadas palabras que dan inicio a la segunda parte de La Vorágine, en las cuales se contrasta la ingenua crueldad de la naturaleza ante la infinita maldad del hombre, cuando ante ese inabarcable teatro de la infinitud verde, inicia a decirnos: “¡Oh selva! Esposa del silencio, madre de la soledad, ¿qué hado maligno nos dejó prisioneros en tu cárcel verde?”...

Pedro Gómez Valderrama nació el 13 de febrero de 1923 en Bucaramanga, Colombia, y falleció en Bogotá el 7 de mayo de 1995.

Estudió Derecho y Ciencias políticas en Bogotá, Londres y París. Se destacó como gestor cultural en la cofundación y codirección de la Revista MITO, en 1955, una de las más importantes revistas literarias de Latinoamérica, en la cual se recogieron y difundieron las principales publicaciones de los más importantes escritores colombianos de la época, y de otros países y sociedades.

Escribió libros de cuento, novela y ensayo, entre los cuales se destacan: Muestras del diablo, en 1958; El retablo de Maese Pedro, en 1967; La procesión de los ardientes, en 1973; Invenciones y artificios, en 1975; La otra raya del tigre, en 1977; Los infiernos del jerarca Brown y otros textos, en 1984; y, La nave de los locos, en 1984.

Fue ministro de educación y gobierno, Consejero de Estado, así como embajador en la Unión Soviética y España, y miembro de la Academia  de historia de Colombia.

Es tal vez el más importante escritor santandereano, su obra es muestra de rigor intelectual e investigativo junto a sus ejercicios del recuerdo y la belleza, y en la cual resaltan la irreverencia, la ironía y la curiosidad sobre el pasado, que se expresan con claridad en sus textos.


martes, 10 de septiembre de 2024

LA ESKINA global N° 141

 

LA ESKINA global ISSN 1900 – 4168

No.141 julio de 2024, laeskinavirtual@gmail.com; http//bloglaeskinavirtual.blogspot.com; WWW.ELLIBROTOTAL.COM; Bucaramanga; LA ESKINA:: Gloria Inés Ramírez M. (diagramación y diseño); Claudio Anaya Lizarazo (edición y dirección).

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El profesor Resabio

libro de cuentos

Ciento cuarenta y cuatro camisas

 En medio de la barahúnda típica de un domingo de mercado, terminada la misa de renovación, la gente como enjambre iba de un lado al otro, unos llevaban el sombrero en la mano, otras corregían sus pañolones, unas más con ligereza guardaban sus rebozos. Se dispersaban hacia las cacharrerías y las tiendas de abarrotes donde a regateo limpio compraban pan, panela y la carne de res para la semana… En medio de este ir y venir, los pregones del profesor Resabio buscaban auditorio.

Quita callos, quita sabañones, ojos de pescado, legañas, mezquinos.

Endurece la base del pelo, le da fuerza en el cacho,

Pa´l mal de ojo, pa´l mal de amores, pa´ la culebrilla,

pa´ la uña encarnada, le tengo la pomada: La Milagrosa…

Esta era la imparable retahíla que pregonaba el profesor Resabio en la esquina del Parque Central de Villa Esperanza. Dentro del enjambre de persona, que en tropelía hacían sus menesteres, sus quehaceres y las primeras diligencias de la mañana, estaba don Crisóstomo Suárez, un comerciante maduro, que atravesaba una crisis comercial. Él, desde el umbral de su solitario negocio, advertía esa forma particular como el chamán ofrecía y vendía sus chucherías.

No era la primera vez que Resabio asistía a este pueblo, pero sí era la primera vez que Suárez le brindaba atención. Habían transcurrido dos o tres meses después de la última visita. La gente lo conocía y su exquisita clientela lo esperaba para que les solucionara sus desasosiegos.

Don Crisóstomo, que había indagado sobre el chamán, interesado en un asunto concreto, lo contactó. Resabio, que no se había percatado del seguimiento que le hacía, jactancioso respondió que en todo le iba bien, admitió ser un reconocido campeón de ventas y que podía negociar hasta bobas embarazadas; sin embargo, agregó que cuando el pueblo estaba más cerca de la capital era más difícil la venta, que las autoridades obstruían su actividad, le exigían licencias, permisos y que finalmente lo expulsaban; por eso, tenía que irse algunas veces a ofrecer su elixir a otros pueblos y veredas más lejanos para lograr su cometido.

El señor Suárez, confiado, desde luego respetuoso de los augurios y los designios secretos del profesor Resabio, sin más preámbulo, e ignorando las conjeturas de su mujer, le entregó ciento cuarenta y cuatro camisas de colores carnavalescos, poco elegantes, mal combinadas y bien empacadas. El profesor se endilgó unos cuantos adjetivos más y le prometió que, después de un mes, regresaría con la plata de la venta y repartirían las ganancias. Pasados quince días, después del encargo y ante la no presencia de Resabio en la esquina del Parque Central el día de mercado, tomaban vuelo las afirmaciones de la mujer de Suárez, que tenían eco en los pesimistas del pueblo, que apostaban al no regreso del chamán; otros sin medir palabra decían que al pobre Crisóstomo lo habían estafado por confiado; pero, el apunte álgido corrió por parte de una supersticiosa mujer que a grito herido pregonaba que Crisóstomo en lugar de haber regalado esas camisas a los campesinos recolectores de café, se las había dejado robar por ese charlatán, y que seguro él las vendió en los carnavales. Por lo contrario, el señor Suárez no dudaba en el regreso victorioso victorioso del vendedor estrella, afirmó que nadie igualaba a Resabio en cuanto a la puntualidad.

El profesor Resabio en su correría, con mucho ahínco, ofrecía las prendas de vestir, dejó de manera marginal la promoción de sus menjurjes y sus preparados. Anduvo de pueblo en pueblo, de plaza en plaza, de esquina en esquina. Recorrió ágoras, galerías y cuanto recodo se atravesó en el camino. Tal como lo prometió, regresó antes de cumplirse las cuatro semanas, con la novedad de que traía de vuelta las mismas ciento cuarenta y cuatro camisas. Todas, toditas completas, pero ajadas.

El comerciante salió al encuentro del vendedor, que no traía cara alegre ni rebosaba de entusiasmo; pero con su presencia disipaba las conjeturas y las habladurías sobre la posible estafa. Ansioso, el señor Suárez desempacó la caja y contó. Se cruzaron miradas.

 ---¿No decía ser el mejor vendedor del mundo, ser el campeón de la venta? ¡No vendió ni una!

---¡El mejor vendedor del mundo fue el que se las vendió! ---respondió el profesor Resabio, taciturno y cansado.


Renzo Orlando Gutiérrez Rivera, nació en Bucaramanga en 1962

Ha publicado varios libros, entre ellos:

Apostolicales, Ocurrenzias, Cotidianidad hecha cuentos, La licenciada Ribeira,

El profesor Resabio.

Forma parte del libro colectivo: Cronistas de la tarde

Ganó el concurso de cuento Jorge Valderrama Restrepo, en el año 2020

Es colaborador de periódicos y revistas del país.


PÁGINA 2

(Desde mi vieja Remington, No. 23)

EL HUMOR, ESA OTRA TRADICIÓN LITERARIA

(El profesor Resabio; de Renzo Orlando Gutiérrez Rivera)


Por Claudio Anaya Lizarazo 

Renzo Orlando Gutiérrez Rivera es un buen narrador santandereano, con su libro de cuentos El profesor Resabio, se inscribe en una corriente literaria poco frecuente en nuestra historia: la literatura con humor. Aunque contamos a nivel nacional con una mínima tradición al respecto, proporcionalmente son escasos los autores que han incluido al humor como parte de sus propuestas, entre ellos podemos mencionar a Jaime Jaramillo Escobar; Jota Mario Arbeláez; David Sánchez Juliao; algunos pasajes de García Márquez; las crónicas de Luis Tejada Cano, de un humor fantástico y casi surreal; de Venezuela recuerdo un libro delicioso que pasó por mis manos hace muchos años i que se constituía por una selección de cuentos literarios escritos a partir de una compilación de chistes populares, i cuyo título es: La máquina de pelar cambour, pero el nombre de su autor, desafortunadamente se me escapa; cedo la voz al lector para que agregue algunos nombres.

     El humor, tan necesario para distensionar las relaciones sociales, ha trazado un amplio sendero en la cultura popular por medio de las innumerables letras de nuestras canciones típicas o autóctonas, en nuestras coplas que hacen gala de un vuelo pendular entre un finísimo sentido de la crítica filosófica i la crudeza más frontal de lo obvio i lo sorpresivo; o en el gran acervo de nuestro refranero; al humor lo encontramos también, en una de las dos ramas gruesas de la tradición oral: en los contadores de chistes en toda su gama de colores i en los de historias cómicas, sobreviviendo al lado de los narradores fantásticos o mágicos, pero en la literatura, proporcionalmente, han sido pocos sus cultores. Ello quizá se deba a la dificultad que entraña el poder trascender dentro de la historia o el ejercicio narrativo, la enorme singularidad que nos acecha detrás de cada chiste o situación cómica, i que dispara en nosotros el mecanismo de la risa como sistema de defensa i regocijo ante una situación que nos deja inermes para enfrentar el absurdo, lo ilógico o lo fantástico, un lenguaje tal, necesita tiempo de meditación, de decantación, necesita del ingenio que es caprichoso i esquivo, i sobre todo, necesita del ejercicio de la repetición, que va centrando el hecho i depura el lenguaje preciso para contarlo, i se podría agregar que necesita del relevo generacional que resemantisa i adapta a nuevas sensibilidades.

     Mi experiencia personal de oyente i de lector, me dice que el chiste o cuento de humor popular, participa de una técnica de construcción muy similar, o si no, muy cercana, a la clásica técnica del cuento literario, propuesta en promedio hace unos ciento setenta años por Edgar Allan Poe en su ensayo Eureka (muy promovida durante todo el Siglo XX, por entusiastas escritores i teóricos como Borges, Cortázar, Quiroga, Monterroso, entre tantos) estipulando las características de lo que sería el cuento moderno, la tipificación del género con respecto a otros géneros literarios, principalmente con respecto a la novela; en dicho ensayo, en términos generales, se dice que en el cuento toda la información o el discurso narrativo debe tender al tratamiento de un tema, por medio de una tensión, que lleve hacia un hecho final sorpresivo, (como vemos en los cuentos populares de humor mítico) en el cuento todo debe atender hacia al hecho, a un hecho tan sorpresivo e inesperado que nos golpee como un nocaut, lo cual nos habla de una estructura cerrada que exige grandes esfuerzos de síntesis a sus cultores, i que llevó a Héctor Rojas Herazo a decir en alguna entrevista que, “el cuento es a la literatura, lo que la ecuación es a las matemáticas: ¡un alarde!”; por comparación, en la novela priman las estructuras abiertas, generalmente se constituyen por una situación o problemática central a modo de cordillera medular a cuyo alrededor se van dando otras historias alternas que configuran serranías o estribaciones de esta gran cadena montañosa central, historias que se entretejen i se originan en las circunstancias, el carácter i el lenguaje con el cual el personaje o los personajes, el narrador o los narradores (que pueden no ser el autor) asumen su realidad.

     El humor es crítico i la risa es irreverente, el humor disecciona i la risa desacraliza, i los dos se convierten en un factor de liberación por medio de la crítica i la autocrítica que cumplen sus funciones catalizadoras dentro de las sociedades; una sociedad acrítica es una sociedad enferma, por lo menos parcialmente, pues esa incapacidad de mirarse para asumir sus errores, la convierte en una comunidad mórbida i retrógrada que gira sobre sus taras i vicios, al contrario, las sociedades críticas superan sus percances porque la crítica i la autocrítica son la capacidad o la facultad de poder mirarse a sí mismas, i esta autocrítica encarna ya un nivel elevado de civilización; cuando uno es autocrítico, ha dado un gran paso, el gran paso de no necesitar de la crítica de los demás, lo  que nos lleva a la capacidad i la actitud de poder reírnos de nosotros mismos.

     Hoy en día corren tiempos difíciles para el humor i para  la literatura de humor. El ascenso social de ciertas comunidades con sus nuevas ideologías importadas, ha hecho carrera al llevar a los estrados judiciales i hacer condenar a algunas personas que trabajaban con el humor refiriéndose a tipos genéricos dentro de nuestras sociedades, han entablado la cultura de la cancelación para censurar i reescribir obras en las cuales dicen encontrar segregación hacia ciertas comunidades, i pretenden imponer lo que han llamado “lenguaje inclusivo”, generando así el gran caos i el desencuentro que necesitan los poderosos grupos financieros que hasta ahora han diseñado la geopolítica, coartando de esta manera la libre expresión i de hecho, la libre creación del arte, entre ello, la literatura.

En El profesor Resabio, Renzo Orlando Gutiérrez Rivera, por medio de la figura del culebrero, del adivino, del mago, del “doctor en ciencias naturales”, del vendedor de específicos i ungüentos, desde el ángulo del humor i con un lenguaje pletórico en términos de un exotismo “localista-americanista”, rescata una buena franja de la cultura popular, la cultura del transfondo supersticioso i mágico de nuestros pueblos, esa densa nata de mitos i leyendas, de marcado perfil mágico i fantástico con el cual nuestros ancestros trataban de explicarse el mundo, idiosincrasias con su apunte crítico i revelador, emparentadas con la tragedia i la comedia, ayuntadas en el humor negro, visión en la cual persiste ese abigarrado mundo natural, mítico, mágico, fantástico, antropomorfo, zoomorfo i animista, como se da en el sueño de las subespecies humanas i su mundo millonario en años. Explora a través de doce relatos, porque el prólogo es una antesala perfecta, la muestra de esa otra génesis de este manojo de cuentos en los cuales se rescata el delicioso arte de la lúdica narradora i lectora. Pienso que en estos tiempos de gigantescas muchedumbres automatizadas, la literatura de magia y humor se puede convertir en uno de los focos captadores de la atención de grandes públicos, debido a que tiene la facultad de mostrarnos el lado amable de la vida, de darnos la capacidad de reírnos de nosotros mismos, de los demás, i de los poderosos, de mover al interior de nosotros esos primigenios instintos del regodeo de la especie, sólo por el prurito de festejar el hecho de estar vivos i contemplar el maravilloso fenómeno de la vida.

LA ESKINA global proyecto cultural y educativo.

Edición y dirección: Claudio Anaya Lizarazo.
Diseño y diagramación: Gloria Inés Ramírez Montañez
Bucaramanga, Colombia.
LA ESKINA global es un proyecto cultural de distribución gratuita.